
Finalmente
PUDE hacerlo:
te extirpé la máscara,
te desnudé, en pleno invierno
(fría lluvia en nuestra contra).
Me exhibí implacable, y tu imágen se entregó,
-cruda,
-real,
-dolorosa.
Porque la vida a veces no es de rosas,
porque los días a veces son reales,
porque las horas a veces nos laceran...
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Ahora procuro olvidar,
y me empeño en recoger los pedazos
de esa máscara, de esas ropas,
los colores, los segmentos , las dendritas de ilusiones:
ya no están.
Se han tornado en humo tosco,
en recuerdos de la muerte,
en arteria que hoy aprieta,
en silencio que te ahoga,
y en fatal desilusión.
Autor: © Eduardo Waghorn H.
1 comentario:
Qué fuerte...!
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